jueves, 30 de mayo de 2013

SOBRE LAS MUJERES Y SUS DERECHOS


Escuchando el telediario ha sobresaltado todo mi ser la decisión del tribunal del Salvador de prohibir el aborto a una joven de 22 años que sufre lupus, una enfermedad renal grave y preclamsia embarazada de un feto anencefálico que además de no sobrevivir matará a su madre.

Quien es aquí la víctima, ¿el feto, la madre? ¿Quiénes los verdugos? Sociedades retrogradas sin un mínimo de cultura para comprender y sopesar el caso.

Pero aquí nos decimos, bueno esto sucede en El Salvador. Y ¿Aquí?

Nuestro apuesto ministro de justicia declaraba hace un tiempo…

La Ley del Aborto va dirigida "a aumentar la protección del derecho por excelencia de la mujer: el de la maternidad".

Por excelencia ¿antonomasia? en todo caso es un derecho implícito a la condición de ser mujer o un derecho único de la mujer.

No puedo ser madre ¿debe esto ser una amenaza contra mi derecho por excelencia? ¿Soy deforme, inútil, incapaz?

No quiero ser madre ¿atento pues contra el derecho por excelencia del resto de mujeres?

"Hay violencia de género estructural contra la mujer embarazada"

La hay, por supuesto, pero esta no se arregla eliminando derechos sino más bien educando para respetar a la mujer embarazada y sus derechos, impidiendo despidos, programando ayudas económicas que fomenten en las familias hombre-mujer, mujer-mujer, hombre- hombre, o las monoparentales la decisión de traer niños al mundo con garantías constitucionales, hogar, educación gratuita… ¿Cuánto tarda una adopción estatal o internacional?  Es en estas cuestiones dónde el estado debe incidir.

Pretende "remover los obstáculos reales que impiden a la mujer ser madre".

Los anteriormente mencionados son los obstáculos y no parece que el gobierno de usted se esté planteando estos asuntos.

La mujer embarazada está en su derecho de llevar a término su embarazo y entregar al bebé en adopción, criarlo sola o en compañía y si su conciencia no se lo impide y la situación se lo exige puede abortar.

El derecho al aborto no implica que todas las mujeres nos sometamos por capricho a una decisión que siempre resulta complicada y traumática. Quizá esto vaya más allá de sus entendederas Sr. Galllardón.

Deje el siempre llamativo tema del aborto y dedíquese a proteger a la mujer de su peor lacra; la violencia de género. Proteja a todas y cada una de las mujeres que son humilladas, maltratadas física o psicológica, consiga que una mujer tenga el mismo valor que un hombre en esta sociedad. Legisle usted para que no haya que derramar ni una sóla lágrima más.

Ese es su deber “por excelencia” Sr. Ministro.

1 comentario:

  1. Creo que se puede decir más alto, pero no más claro, porque sería abundar en lo dicho, y a mí siempre me ha gustado la claridad de la verdad. Gracias por poner por escrito lo que tantas mujeres pensamos.ANGELINES

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