viernes, 17 de mayo de 2013

MIS VIEJAS ZAPATILLAS


Salí con ellas a un recado y nos pilló una de esas imprevisibles tormentas primaverales. De pronto ¿mmmm? ¿Siento el pie mojado? No, no puede ser, no pueden fallar después de tantos años.

Al llegar a casa me las quité y las tomé entre mis manos. Algunos de los puntos característicos de sus suelas (de ahí que se llamen pelotas) estaban totalmente comidos por tanto trote y justo ahí se había abierto una raja, un abismo, un cisma. Mis pelotas, las mismas que me han acompañado nada más y nada menos que 12 largos años.

No os diré como llegaron a mis manos, bueno a mis pies, pero os diré que han sido las zapatillas más originales que he tenido. En cuatro colores pastel que las hacía más que versátiles para mi trastorno obsesivo de combinar colores, cada pie era diferente y eso las hacía además tremendamente originales.

Qué contaros de su comodidad. ¿Has tenido unas pelotas CAMPER? Entonces sabes de lo que hablo.¿ Caras? Compensa su precio dada la duración.

Ayyyy!!!!, mis viejas zapatillas. Hace un par de años las teñí de negro para borrar los roces de tantos caminos, senderos. Tantas emociones, tantos viajes (Alemania, Bruselas, Londres, Marruecos y más de media España)

Tantos recuerdos que a punto de depositarlas en la basura he decidido dedicarles estas palabras y guardarlas en una caja hasta que les busque un uso reciclado que les devuelva la vida y dónde yo pueda rememorar con su vista tantos buenos momentos.

Ah! No debo olvidarme mañana mismo de comprarme unas buenas pelotas CAMPER. ¿Seguirán teniendo este modelo antiguo de cuatro colores? Ya os contaré.

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