Escuchando el telediario ha sobresaltado todo mi ser la
decisión del tribunal del Salvador de prohibir el aborto a una joven de 22 años
que sufre lupus, una enfermedad renal grave y preclamsia embarazada de un feto
anencefálico que además de no sobrevivir matará a su madre.
Quien es aquí la víctima, ¿el feto,
la madre? ¿Quiénes los verdugos? Sociedades retrogradas sin un mínimo de
cultura para comprender y sopesar el caso.
Pero aquí nos decimos, bueno esto
sucede en El Salvador. Y ¿Aquí?
Nuestro apuesto ministro de
justicia declaraba hace un tiempo…
La Ley del Aborto va dirigida "a aumentar
la protección del derecho por excelencia de la mujer: el de la
maternidad".
Por excelencia ¿antonomasia?
en todo caso es un derecho implícito a la condición de ser mujer o un derecho
único de la mujer.
No puedo ser madre ¿debe
esto ser una amenaza contra mi derecho por excelencia? ¿Soy deforme, inútil,
incapaz?
No quiero ser madre ¿atento
pues contra el derecho por excelencia del resto de mujeres?
"Hay violencia de género estructural contra
la mujer embarazada"
La hay, por supuesto, pero
esta no se arregla eliminando derechos sino más bien educando para respetar a
la mujer embarazada y sus derechos, impidiendo despidos, programando ayudas
económicas que fomenten en las familias hombre-mujer, mujer-mujer, hombre-
hombre, o las monoparentales la decisión de traer niños al mundo con garantías
constitucionales, hogar, educación gratuita… ¿Cuánto tarda una adopción estatal
o internacional? Es en estas cuestiones dónde
el estado debe incidir.
Pretende "remover los obstáculos reales que
impiden a la mujer ser madre".
Los anteriormente
mencionados son los obstáculos y no parece que el gobierno de usted se esté
planteando estos asuntos.

La mujer embarazada está en
su derecho de llevar a término su embarazo y entregar al bebé en adopción,
criarlo sola o en compañía y si su conciencia
no se lo impide y la situación se lo exige puede abortar.
El derecho al aborto no
implica que todas las mujeres nos sometamos por capricho a una decisión que
siempre resulta complicada y traumática. Quizá esto vaya más allá de sus
entendederas Sr. Galllardón.
Deje el siempre llamativo
tema del aborto y dedíquese a proteger a la mujer de su peor lacra; la
violencia de género. Proteja a todas y cada una de las mujeres que son
humilladas, maltratadas física o psicológica, consiga que una mujer tenga el
mismo valor que un hombre en esta sociedad. Legisle usted para que no haya que
derramar ni una sóla lágrima más.
Ese es su deber “por excelencia” Sr. Ministro.
Creo que se puede decir más alto, pero no más claro, porque sería abundar en lo dicho, y a mí siempre me ha gustado la claridad de la verdad. Gracias por poner por escrito lo que tantas mujeres pensamos.ANGELINES
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