martes, 12 de marzo de 2013

11 M, 11 M, 11 M

Ayer algo me mantuvo con la cabeza en otra parte pero no quiero dejar pasar este día tan fatídico. En el recuerdo de las víctimas, de sus familiares, víctimas también y en todos los que no creímos mentiras y sí en las sentencias.
A continuación el texto escrito aquel 11 de Marzo.


La lista negra de víctimas del terrorismo hoy, 11 de Marzo, se ha visto dantéscamente ampliada. Una lista en la que podían haber aparecido tu nombre o el mío.

Yo pensaba que mi nombre no. Yo soy pacífico, no me meto en política pero no hay duda de que  todos somos objetivos potenciales de cualquier grupo terrorista. Lo mismo da que se llame Al Quaeda que E.T.A. El terrorismo no es diferente a la guerra, aunque algunos dirigentes opinen que con una acabaremos con lo otro. Las víctimas son las mismas con los mismos nombres anónimos con la misma libertad mermada y con la misma inocencia. Nada, ni las ideas, ni las creencias justifican el horror de la muerte gratuita y violenta.

            La ideología debería ser siempre pacífica buscando el bienestar del ser humano y la fe para quien la vive estandarte de paz y fuente de consuelo. El mismo consuelo que hoy cristianos, judíos o musulmanes habremos de buscar en nuestro Dios sea cual sea el nombre que le hayamos dado.

Hoy 11 de Marzo elevo a mi Dios la suplica y la queja.

Desde la impotencia y el dolor te pido, mi  Dios, que no haya hijos pródigos en tu rebaño, no quiero el retorno para esas ovejas descarriadas. Quiero que ellos sientan el pesar de perder a un padre o a un hermano. Quiero que su eternidad este plagada de los gritos de horror de sus víctimas. Quiero que su paraíso sea un infierno y lo disfruten con el cuerpo desmembrado, quiero que si en el último suspiro alzan su mano hacia ti tú se la cercenes.

Pero creo en ti y en tu voluntad y quiero que mi fe me seque las lágrimas. Quiero que me sostengas y me llenes de consuelo para que en mí no quepa ni el rencor ni el odio. Necesito saber que tu sabrás hacer justicia y que no nos has abandonado a nuestra suerte.

Quiero rezar un padrenuestro pero hoy serás tu quién perdones a los que nos ofenden para que mañana con tu ejemplo y tu fuerza seamos nosotros los que perdonemos.

Así sea.                                  لذلك                                                   אַזוי זייַן
 
Después llegaron los homenajes y al ver el monumento conmemorativo de atocha con los nombres de las víctimas o esas interminables paredes de marmol norteamericanas o cualquier monumento a víctimas me di cuenta de que...
 
Los nombres de las víctimas siempre se escriben pequeñito.
Los nombres de las víctimas siempre se escriben pequeñito. Monumentos dispersados por el mundo con todos esos nombres... Cristal, ladrillo o mármol todos me parecen un macabro muro de las lamentaciones.
Los nombres de las víctimas siempre se escriben juntitos. No sé si como son tantos se aprietan para que el muro no se extienda y llegue a rodear nuestras conciencias o para que se hagan compañía y que no sientan la misma soledad que nosotros por su ausencia.
Los nombres de las víctimas siempre se escriben pequeñito. Y yo creo que deberían escribirse en mayúscula y bien grande como se escriben los nombres de los héroes de la historia.
Los nombres de las víctimas siempre se escriben juntitos. Y deberían tener cada uno su espacio, uno bien grande dónde quepan todos su recuerdos, sus méritos, sus vivencias y la profunda tristeza de sus seres queridos.
Un monumento para cada víctima, para cada vida arrebatada. Grandes monumentos que nos sacudan, que nos recuerden aquella canción de Mecano “el que muere ya no vive  más” , que nos transporte al segundo en el que las imágenes del horror nos dejaron el latido del corazón en suspenso y todos morimos un instante.
Monumentos para cada dolor. Para los de aquí y los de allá. Para las víctimas de todos los terrorismos, los políticos, los religiosos y los económicos, para las bombas en mochila, los coches bomba, las bombas de NAPALM, las atómicas, las lapa o las minas antipersona. Para las víctimas de cualquier sinsentido.
Para todas un recuerdo. Cientos de miles de monumentos que pueblen el mundo y nos impidan olvidar.

Ahora en España ya comienzan a verse también monumentos por los que murieron en las cunetas algunos seguirán en fosas comunes pero en algún lugar se escribirán sus nombres por fin. Los caídos por el régimen ya tenían monumentos y placas para aburrir como en todas las dictaduras para las que de algún modo también fueron víctimas del fanatismo. 
 
Qué todos  ellos descansen en paz.

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